Urge entender a las abejas, como animales silvestres

Todas las abejas son animales silvestres, igual que los tapires, las ballenas y los colibríes. 

Un poquito más pequeñas, pero están consideradas por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), como el animal más importante del planeta, por su desempeño en la polinización.

Tapir en Corcovado y Colibrí en Cerro de la Muerte. Fotos: Lilly Pichardo

Cerca del 75% de los cultivos alimentarios, de todo el mundo, que producen frutas o semillas, dependen del todo o en parte, de las abejas y otros polinizadores.

La polinización en palabras sencillas

Las abejas buscan flores, para colectar polen para sus crías (las larvas) y néctar para alimentarse ellas mismas. Durante ese inocente viaje, de flor en flor, parte del polen se va depositando en los órganos reproductivos de las flores, y esto causa la polinización.

Este es un proceso natural y gratuito, que dan las abejas, y otros polinizadores como polillas, aves, murciélagos y escarabajos.

Así lo explicó el Dr. Mauricio Fernández, biólogo, investigador y docente en la Facultad de la Biología de la Universidad de Costa Rica.

Una abeja colectando polen en Saavegre. Foto: Lilly Pichardo

A pesar de su incansable trabajo, las abejas pasan inadvertidas. Basta con hacer una búsqueda sobre abejas en Google, y el grueso del contenido está enfocado en abejas que producen miel.

Las abejas que producen miel (las Apis), también son vida silvestre y hay que cuidarlas por su valor productivo, pero es un grupo pequeño de especies, y están más supervisadas (precisamente porque son un negocio).

Abejas en casi toda Costa Rica

Costa Rica es un país de insectos.  Hay tantos, de tantas formas y comportamientos inimaginables, que la mayoría ni se ha descubierto.

En el país hay cerca de 700 especies de abejas documentadas.  “Hay abejas, literalmente, en todas partes”, comentó Fernández.

Se pueden encontrar desde zonas urbanas, rurales hasta zonas boscosas, pero puede haber variaciones en diversidad.   

Abeja captada por Adrián Delgado.

Las abejas, por lo general, prefieren las zonas más secas, pero en Costa Rica no hay datos suficientes para decir que hay más variedad en el bosque seco, que en el bosque lluvioso.

«Lo que sí se sabe es que las zonas bajas, son más diversas que las zonas altas. Conforme se va subiendo en las montañas, se vuelve más frío y se ven menos abejas”,  explicó el biólogo.

El único lugar que no tiene registro de abejas, al día de hoy, es la Isla del Coco.

No todas las abejas producen miel

Abejas Apis Melífera en San Ramón. Foto: Lilly Pichardo

Ese es uno de los mitos comunes entre la gente.   

Según el libro “Abejas de Costa Rica” (Editorial UCR), la mayoría de las abejas sí recogen néctar, pero solo la melífera, las abejas sin aguijón y las chiquizás tienen espacios en el nido, dedicados al almacenaje de la miel.

Las abejas melíferas (las que producen miel), no son nativas de América.  El género al que pertenecen: Apis, está en Europa, Asia y África. Estas abejas europeas ingresaron con la llegada de los españoles, durante la colonización.

Hay algunas abejas nativas, como las Meliponas, que también producen miel.  Pero estas son solo dos de las 20 mil especies que existen en el mundo, aclaró Fernández.

Es decir, la mayoría de las especies de abejas del mundo, no producen miel.

Cada charral es un mundo

Una abeja solitaria significa que construye su propio nido (que no vive en colmena), y le da alimento a sus crías, sin ayuda de otras abejas.  Es como una «abeja luchona».

Los charrales ofrecen una mezcla de especies de plantas silvestres, y son los restaurantes favoritos para las abejas silvestres.

Las personas o empresas que tienen fincas o terrenos disponibles, podrían ayudar a las abejas, dejando áreas disponibles para que crezcan las plantas nativas.

La recompensa, quizás, la podrá disfrutar con una taza de café y una tostada con aguacate, que son dos de los cultivos posibles, gracias a los servicios de las abejas y otros polinizadores.

Una alternativa para zonas residenciales

Aunque nada supera a la naturaleza, hay formas de ayudar a las abejas solitarias, sobre todo en zonas residenciales.

Bee Green es un emprendimiento, que elabora hoteles para abejas.  Su diseñadora Ericka Moreno, estima que en una estructura pequeña (15×5 cm), se le puede dar refugio a unas 60 abejas.

Ejemplos de hoteles para abejas. Fotos: Ericka Moreno.

Los hoteles son de bajo mantenimiento, pero se deben instalar en lugares con zona verde, con suelo libre de químicos y con flores que atraigan abejas.  

“Este proceso ha sido muy lindo, pero tiene sus retos.   El mayor desafío es la educación. Hay que empezar por explicarle a la gente, que las abejas solitarias son muy nobles, y como con cualquier animal, si no se les molesta, son inofensivas”, expresó Moreno. 

No hay que confundir este concepto, con la colocación de colmenas (eso es otra cosa).

Chiquilles, tenemos una situación

Las abejas y otros insectos en Costa Rica, están amenazados, entre otras causas, por el uso excesivo de pesticidas y agroquímicos. 

Este es un tema controversial: el sector productivo agrícola tiene una postura.  Las multinacionales de agroquímicos, otra. Los apicultores, biólogos y conservacionistas, otra. 

La situación no se va a resolver en este párrafo.  Mientras tanto, algunos pesticidas, como el Fipronil (que ha sido prohibido en 38 países, por su alta toxicidad en polinizadores), se siguen vendiendo en Costa Rica.

“La gente no piensa en un insecto, como en un animal”

Dr. Mauricio Fernández, Biólogo e Investigador.

Muchos insecticidas causan efectos subletales, que no matan inmediatamente a las abejas, pero que sí alteran partes de su fisiología y su comportamiento.

“Las abejas pueden perder la memoria y por ende, pierden la capacidad de volver al nido.  Se vuelven menos eficientes para recolectar recursos.  Esto provoca que el desarrollo de las larvas se haga más lento, y todo aumenta la mortalidad”,  agregó Fernández.

Sin abejas, no hay comida

La FAO indica que, casi el 90% de las plantas con flores, dependen de la polinización para reproducirse.

Más el 35% de las tierras agrícolas y el 75% de los cultivos alimentarios (sandía, melón, mango, frijoles, chiles…) del mundo, también dependen de los polinizadores. 

Abejas mariolas, nativas. Foto: Ana Patricia Loáiciga

Proteger a las abejas, no es responsabilidad exclusiva de los gobiernos, ni las empresas privadas; los consumidores también tienen poder, a través de sus escogencias cotidianas.

“Ser una voz que exija una agricultora diferente, más respetuosa y agradecida con las abejas, es parte de lo que podemos hacer como ciudadanos”, concluyó Moreno.

Ya sea que le gusten o no, las abejas inciden directamente, en la seguridad alimentaria y la nutrición de las personas.

Poné a prueba tus conocimientos sobre abejas.